
Deje de desperdiciar su energía: La verdad sobre los reflectores de aluminio
Si utiliza una lámpara IR sin un reflector adecuado, en realidad está perdiendo la mitad de su energía. Es un desperdicio.
Nosotros fabricamos reflectores de aluminio para capturar todo ese calor que emana de la parte posterior del tubo de cuarzo y dirigirlo directamente hacia la pieza que se está procesando. No se trata de hacer que las cosas se vean “brillantes”. Se trata de controlar el calor para que la pieza alcance exactamente la temperatura necesaria, sin quemarla por accidente.
¿Por qué el aluminio?
Elegimos el aluminio de alta pureza porque funciona muy bien con ondas infrarrojas de corta y media longitud.
La forma del reflector es muy importante. Ya sea que sea parabólica o en forma de V, esto determina dónde caerá el calor. Un punto focal preciso significa que mucho calor se concentra en una área pequeña. Pero si el reflector se deforma o comienza a oxidarse, aparecerán puntos calientes. Eso hace que la curado de la pieza no sea uniforme o que el plástico se queme en las líneas de soplado y soldadura.
Las ventajas y desventajas (y cómo solucionarlas)
El aluminio es excelente porque es ligero y no cuesta tanto como las opciones revestidas de oro. Pero tiene una desventaja: odia la humedad.
Con el tiempo, su superficie puede volverse opaca. Cuando eso ocurre, las lámparas tienen que trabajar el doble para obtener el mismo resultado. Eso acelera el desgaste de las lámparas más que cualquier otra cosa.
Consejo profesional: Revise sus reflectores cada pocos meses. Si ve un residuo blanco y polvoriento, ese es óxido de aluminio. Una vez que aparezca, el reflector ya no sirve.
Por qué acudimos a ustedes
No puede simplemente elegir un sistema de calentamiento de un catálogo y esperar lo mejor. No funciona así.
Preferimos ir a su taller y ver personalmente cómo está configurado todo. El reflector es solo una parte del conjunto. Necesitamos ver la distancia entre la lámpara y la pieza, cómo funcionan los ventiladores de enfriamiento y dónde cae realmente el calor sobre la pieza.
Un reflector “estándar” suele fallar porque el espacio disponible para la lámpara es demasiado pequeño para la longitud focal requerida. Preferimos ajustar la curvatura del reflector para que se adapte a su espacio específico. De esa manera, el calor llegará directamente a la pieza, sin afectar al marco de la máquina.